miércoles, 4 de julio de 2012

Cerrando ciclos

Hace un tiempo tuve, lo que creí en su momento, la suerte de conocer a una persona bárbara. De buena madera, sincera y directa. Bueno, eso aparentaba. Con el tiempo descubrí que no era así, o tal vez puedo ser buena y pensar que la vida la hizo cambiar. De ser una gran amistad pasó a ser una gran desilusión. Cuando uno da todo por una persona y no recibe lo mismo, no queda otra que irse. Eso hice.

Curiosamente, al tiempo que di por perdida la relación, se me apareció como un mosquito en medio de la noche, molestando en Facebook (¡Sabrá Jebús por qué carajo acepté la invitación!). Un día amanecí con mi nombre etiquetado en un dibujo que le había hecho hace años y bajo el título de «Cerrando círculos». Esto devino en explicaciones y repartija de culpas, con la excusa de «es un texto que vos escribiste».

Paradójicamente, jamás podría yo decir «cerrar círculos» porque un círculo es algo infinito, algo que está siempre igual, o si se quiere, algo que empieza y termina de la misma forma. Esto no fue así.

Aprendí a descartar rápido a la gente que te toma como opción, aunque duela. No pretendo ya amistades eternas porque evoluciono y cambio constantemente como persona, y si vos no cambiás conmigo, difícilmente podamos ser amigos. Así que ahora me encuentro de nuevo en esta situación, cerrando un ciclo. Deseando en el fondo que esta vez, esa persona cambie a mi par.





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