Si me querés un poco, abrazame fuerte y no me dejes ir.
No soy tan así
A veces me exagero a mí misma
jueves, 4 de octubre de 2012
miércoles, 3 de octubre de 2012
Hoy
Hace un par de meses que vengo con altibajos. Hay gente que me desconcierta. Esa que llega de repente sin que la busques y se te instala en el alma. Esa contra la cual no podés pelear, no sabés lidiar, no querés alejar.
Hubo días de dolor y bronca, donde la impotencia y los sentimientos me cegaban.
Hubo días de alegría y esperanza, donde la ingenuidad me arrastró.
Hoy estoy bien. Feliz de conocerte un poco más cada día y sin ganas de pensar ni en el ayer ni en el mañana. Creo en vos.
«Hay momentos que no recuerdo nada, hay momentos que puedo olvidar»
Hubo días de dolor y bronca, donde la impotencia y los sentimientos me cegaban.
Hubo días de alegría y esperanza, donde la ingenuidad me arrastró.
Hoy estoy bien. Feliz de conocerte un poco más cada día y sin ganas de pensar ni en el ayer ni en el mañana. Creo en vos.
«Hay momentos que no recuerdo nada, hay momentos que puedo olvidar»
lunes, 10 de septiembre de 2012
Duele
De vez en cuando toca aceptar que no somos el centro del mundo, que esa gente de la que estamos pendiente a cada minuto, probablemente no dedique ni unos segundos al día en nosotros. Se hace difícil chocar contra esa realidad, y más cuando no te queda otra que verla, cuando es tan evidente que abruma.
No debería dedicar más tiempo en vos, en querer saberte, en querer encontrarte a la vuelta de cada esquina. Simplemente porque no va a pasar.
A veces creo que la experiencia se me ríe en la cara porque sabe que no aprendí nada.
No debería dedicar más tiempo en vos, en querer saberte, en querer encontrarte a la vuelta de cada esquina. Simplemente porque no va a pasar.
A veces creo que la experiencia se me ríe en la cara porque sabe que no aprendí nada.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Despotismo en el Poder
«Téngale temor a Dios, y tal vez un poquitito a mí». ¿De verdad Cristina? ¿De verdad estás tan loca? Yo no lo puedo creer... Y los imbéciles aplauden y festejan.
¿Qué carajo festejan? Estamos cada vez peor, con un Gobierno que está haciendo mierda las instituciones, la libertad de prensa, la libertad de la gente de gastar su guita como mierda quiera (eso si les deja, porque con el piso de ganancias se están robando todo), que adoctrinan pendejos que tienen media neurona y encima quieren hacerlos votar, que gasta tiempo y plata en HUEVADAS como un polo audiovisual en vez de mejorar (entre miles de cosas) los trenes...
No me entra en la cabeza que hayamos llegado a este punto y todavía haya gente PELOTUDA que la defienda. Tienen mierda en la cabeza.
Sigan festejando vivir bajo un Gobierno déspota. Al fin y al cabo, van a saltar cuando le toquen el culo a ustedes, porque no crean que la obsecuencia los va a salvar.
lunes, 16 de julio de 2012
Caretas
Se viene el Día del Caretaje. Voy a tener a mano un cuaderno para ir anotando los mensajes y llamadas.
«Ropa sucia afuera».
«Ropa sucia afuera».
miércoles, 4 de julio de 2012
Cerrando ciclos
Hace un tiempo tuve, lo que creí en su momento, la suerte de conocer a una persona bárbara. De buena madera, sincera y directa. Bueno, eso aparentaba. Con el tiempo descubrí que no era así, o tal vez puedo ser buena y pensar que la vida la hizo cambiar. De ser una gran amistad pasó a ser una gran desilusión. Cuando uno da todo por una persona y no recibe lo mismo, no queda otra que irse. Eso hice.
Curiosamente, al tiempo que di por perdida la relación, se me apareció como un mosquito en medio de la noche, molestando en Facebook (¡Sabrá Jebús por qué carajo acepté la invitación!). Un día amanecí con mi nombre etiquetado en un dibujo que le había hecho hace años y bajo el título de «Cerrando círculos». Esto devino en explicaciones y repartija de culpas, con la excusa de «es un texto que vos escribiste».
Paradójicamente, jamás podría yo decir «cerrar círculos» porque un círculo es algo infinito, algo que está siempre igual, o si se quiere, algo que empieza y termina de la misma forma. Esto no fue así.
Aprendí a descartar rápido a la gente que te toma como opción, aunque duela. No pretendo ya amistades eternas porque evoluciono y cambio constantemente como persona, y si vos no cambiás conmigo, difícilmente podamos ser amigos. Así que ahora me encuentro de nuevo en esta situación, cerrando un ciclo. Deseando en el fondo que esta vez, esa persona cambie a mi par.
Curiosamente, al tiempo que di por perdida la relación, se me apareció como un mosquito en medio de la noche, molestando en Facebook (¡Sabrá Jebús por qué carajo acepté la invitación!). Un día amanecí con mi nombre etiquetado en un dibujo que le había hecho hace años y bajo el título de «Cerrando círculos». Esto devino en explicaciones y repartija de culpas, con la excusa de «es un texto que vos escribiste».
Paradójicamente, jamás podría yo decir «cerrar círculos» porque un círculo es algo infinito, algo que está siempre igual, o si se quiere, algo que empieza y termina de la misma forma. Esto no fue así.
Aprendí a descartar rápido a la gente que te toma como opción, aunque duela. No pretendo ya amistades eternas porque evoluciono y cambio constantemente como persona, y si vos no cambiás conmigo, difícilmente podamos ser amigos. Así que ahora me encuentro de nuevo en esta situación, cerrando un ciclo. Deseando en el fondo que esta vez, esa persona cambie a mi par.
viernes, 29 de junio de 2012
Politiqueros
Debo confesar que nunca me interesó demasiado la política. Tal vez porque mi familia siempre tuvo una tendencia más radical en un país gobernado por peronistas. Nunca me sentí identificada por ningún gobierno de turno. De adolescente, porque vivía en una nube de pedos, y de grande porque los gobiernos no suelen gobernar para la clase media.
De esta sucesión de gobiernos «K» puedo criticar muchas cosas, pero hay algo destacable: lograron que adolescentes y adultos volvamos a hablar de política, a defender posturas, e incluso a militar. No me incluyo en este último aspecto porque siempre consideré que seguir ciegamente a un político, y más aún a un partido político, es de imbécil. Ni más ni menos. Imbécil. Creer que a lo largo de toda tu vida, un político argentino, corruptos y panqueques si los hay, va a pensar igual que vos, es de necio. Ni hablar ya de creer que TODO un partido político va a lograr, primero, consensuar entre ellos, y segundo, con vos. No me entra en la cabeza que haya gente que lo vea así.
De todos modos, está bueno y es saludable hablar de política. Incluso con esa gente que no recuerda qué comió ayer y quiere defender a un tipo que se mandó mil cagadas hace 10 años, porque esa la gente que te hace darte cuenta que no estás tan equivocado. El problema son los politiqueros, esos seres insufribles que viven para hablar de política. Todo el día escribiendo, posteando, RTeando, y ROMPIENDO LAS PELOTAS con la política. Flaco, ¿no te das cuenta que sos imbancable? ¿Que por más que todo el día resaltes las virtudes de Menganito no nos vas a convencer? Parece que no, y así siguen... Quemándonos la cabeza a quienes pensamos distinto, a quienes tenemos diferentes valores, a quienes no nos convencen con «pan para hoy, hambre para mañana».
Cuando llegan ellos, los politiqueros, se acaban las charlas sobre política.
De esta sucesión de gobiernos «K» puedo criticar muchas cosas, pero hay algo destacable: lograron que adolescentes y adultos volvamos a hablar de política, a defender posturas, e incluso a militar. No me incluyo en este último aspecto porque siempre consideré que seguir ciegamente a un político, y más aún a un partido político, es de imbécil. Ni más ni menos. Imbécil. Creer que a lo largo de toda tu vida, un político argentino, corruptos y panqueques si los hay, va a pensar igual que vos, es de necio. Ni hablar ya de creer que TODO un partido político va a lograr, primero, consensuar entre ellos, y segundo, con vos. No me entra en la cabeza que haya gente que lo vea así.
De todos modos, está bueno y es saludable hablar de política. Incluso con esa gente que no recuerda qué comió ayer y quiere defender a un tipo que se mandó mil cagadas hace 10 años, porque esa la gente que te hace darte cuenta que no estás tan equivocado. El problema son los politiqueros, esos seres insufribles que viven para hablar de política. Todo el día escribiendo, posteando, RTeando, y ROMPIENDO LAS PELOTAS con la política. Flaco, ¿no te das cuenta que sos imbancable? ¿Que por más que todo el día resaltes las virtudes de Menganito no nos vas a convencer? Parece que no, y así siguen... Quemándonos la cabeza a quienes pensamos distinto, a quienes tenemos diferentes valores, a quienes no nos convencen con «pan para hoy, hambre para mañana».
Cuando llegan ellos, los politiqueros, se acaban las charlas sobre política.
viernes, 4 de mayo de 2012
Basta de Barras
Soy hincha de Independiente. Como tal he tenido la suerte de ver a mi Club en lo más alto del fútbol mundial, pero lamentablemente la sucesión de malas gestiones han hecho que nuestro histórico pasado de grandes glorias se vea manchado, tanto en lo futbolístico como en lo institucional. Afortunadamente, en diciembre y de la mano de nuestro Presidente, el SEÑOR (con todas las letras) Javier Cantero, se empezó a buscar el cambio como debe ser: de adentro hacia afuera. Se están limpiando las «cagadas» que se mandó la gestión anterior, sacando a la luz las movidas que llevaron al vaciamiento del Club. Pero, además de estas cuestiones que sólo nos atañen a los hinchas de Independiente, se empezó una lucha mucho mayor. Un cambio en el fútbol argentino.
Cantero, quien únicamente cuenta con el apoyo de hinchas y socios del Rojo, rompió lanzas y embistió contra la Barra. Basta de plata para banderas, basta de entradas, basta de aprietes. No es sencillo. Estos delincuentes no son fáciles de erradicar y ya respondieron en el único idioma que conocen: la violencia. Y Cantero tiene miedo. Tiene miedo porque quienes deben ampararlo miran para otro lado, porque siguen negociando con los mercenarios, porque es más sencillo así.
Julio Grondona es el mayor culpable de que el poderío de las Barras, de todos los Clubs, haya llegado a este nivel, en que ya toman decisiones institucionales y se creen dueños de todo. Pero no es el único, detrás de él está el Poder Político que usa a estos delicuentes como moneda de cambio para aplaudir en sus actos políticos, para callar las voces de quienes no opinan igual, para liberar zonas, para conseguir beneficios... Y puedo seguir. Ellos son tan culpables, como estos tipos. Por eso queremos un cambio.
Hoy somos nosotros (sí, paradójicamente «somos nosotros») quienes estamos poniendo un freno a las Barras. Solos ni se puede ni tiene sentido, por eso se necesita juntar fuerzas para que de una vez por todas, a la cancha vuelvan las familias.
Cantero, quien únicamente cuenta con el apoyo de hinchas y socios del Rojo, rompió lanzas y embistió contra la Barra. Basta de plata para banderas, basta de entradas, basta de aprietes. No es sencillo. Estos delincuentes no son fáciles de erradicar y ya respondieron en el único idioma que conocen: la violencia. Y Cantero tiene miedo. Tiene miedo porque quienes deben ampararlo miran para otro lado, porque siguen negociando con los mercenarios, porque es más sencillo así.
Julio Grondona es el mayor culpable de que el poderío de las Barras, de todos los Clubs, haya llegado a este nivel, en que ya toman decisiones institucionales y se creen dueños de todo. Pero no es el único, detrás de él está el Poder Político que usa a estos delicuentes como moneda de cambio para aplaudir en sus actos políticos, para callar las voces de quienes no opinan igual, para liberar zonas, para conseguir beneficios... Y puedo seguir. Ellos son tan culpables, como estos tipos. Por eso queremos un cambio.
Hoy somos nosotros (sí, paradójicamente «somos nosotros») quienes estamos poniendo un freno a las Barras. Solos ni se puede ni tiene sentido, por eso se necesita juntar fuerzas para que de una vez por todas, a la cancha vuelvan las familias.
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